Como ciudadanos de un Estado miembro de la Unión Europea desde 1986 es importante que conozcamos el origen del Día de Europa.

Su conmemoración se remonta al 9 de mayo de 1950, fecha en la que nació la Europa comunitaria, en un momento complejo y delicado, en plena Guerra Fría.

En esa fecha, en París, se convocó a la prensa a las 6 de la tarde en el Salón del Reloj del Ministerio de Asuntos Exteriores en el Quai d’Orsay porque se iba a hacer pública una “comunicación de la mayor importancia”. Las primeras líneas de la Declaración del 9 de mayo de 1950, redactada por Jean Monnet y comentada y leída ante la prensa por Robert Schuman, Ministro francés de Asuntos Exteriores, expresan que un ambicioso sueño estaba en marcha. 

“La paz mundial sólo puede salvaguardarse mediante esfuerzos creadores proporcionados a los peligros que la amenazan”. “Con la puesta en común de las producciones de base y la creación de una Alta Autoridad cuyas decisiones vinculen a Francia, Alemania y los países que se adhieran a ella, esta propuesta establecerá los cimientos concretos de una federación europea indispensable para el mantenimiento de la paz”. 

El objetivo era, por tanto,  crear una institución europea supranacional encargada de administrar las materias primas que en aquella época eran la base de toda potencia militar: el carbón y el acero. Es importante reseñar que los países participantes acababan de salir de un trágico conflicto bélico que había provocado una terrible situación de  destruccion material y moral.

En la Cumbre de Milán de 1985 los Jefes de Estado y de gobierno decidieron celebrar el 9 de mayo como el “Día de Europa”, en recuerdo de tan memorable acontecimiento.

En este enlace  podéis leer el texto completo leído por Schuman.

 

 

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